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jueves, 16 de febrero de 2012

Lección 7 para el 18 de Febrero de 2012: Señor del Sábado

Martes, 14 de Febrero de 2012 09:07



Lección 7 para el 18 de Febrero de 2012: Señor del Sábado

Escucha esta lección de Escuela Sabática en audio, por el Pastor Alejandro Bullón, haciendo click aquí.

Sábado 11 de Febrero

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Génesis. 2:1-3; Éxodo 20:8- 12; Deuteronomio 5:12-15; Mateo 12:1-13; Juan 9; Juan 19:30.
PARA MEMORIZAR: "El sábado fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del sábado. Por tanto, el Hijo del Hombre es Señor aun del sábado" (Mar. 2:27, 28).

PENSAMIENTO CLAVE: El séptimo día, sábado, nos dirige a Jesús, nuestro Creador y nuestro Redentor, de muchas maneras.

"EN EL PRINCIPIO ERA EL VERBO, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él, nada de lo que ha sido hecho fue hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres... Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo. En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció. A lo suyo vino, y los suyos no lo recibieron. Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios" (Juan 1:1-13).

Estos versículos están señalando a Jesús como Aquel que hizo "todas las cosas" y como Aquel que da salvación a los que "creen en su nombre". Esto es, Jesús como Creador y Jesús como Redentor. Y ambos aspectos vitales se encuentran en el mandamiento del sábado.


Domingo 12 de febrero - EL SÁBADO EN EL GÉNESIS
Una de las grandes verdades de la Biblia es que en el Edén, un lugar perfecto creado por un Dios perfecto, el séptimo día fue puesto aparte y hecho santo. El sábado nos viene desde entonces. El sábado es una de las verdades bíblicas fundamentales y fundacionales.
¿Qué cuatro acciones de Dios están registradas en Génesis 2:1 al 3, al crear el sábado?
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Dios creó un día, el séptimo; descansó en ese día, lo bendijo y lo santificó, lo que significa que lo hizo santo, lo puso aparte para un uso santo. ¡Cuán fas­cinante es que Dios mismo "descansó" en el séptimo día! ¡Cuán seriamente debemos tomar ese día, ya que Dios mismo descansó en él!
Génesis 2:3 también afirma que el Creador "bendijo" el séptimo día así como había bendecido a los animales y al hombre el día anterior (Gén. 1:22, 28). Dios se refiere a esa bendición del sábado en el cuarto mandamiento del Decálogo, donde vincula el sábado de la creación con el sábado semanal.
Nota cuántas veces se repite la frase "el séptimo día" en Génesis 2:1 al 3. ¿Qué importancia tiene esta repetición?
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Tres veces se menciona ese día específico. Con eso se acentúa la natura­leza extraordinaria del sábado, y lo separa del resto de la semana. Debemos recordar que Dios no hizo especial ningún otro día. La bendición destacada es para el séptimo día.
Con la creación del sábado en el séptimo día, Dios terminó su obra creativa. Tomó siete días y los organizó en una semana. Este ciclo semanal se observó en todas las Escrituras y la historia. Dios demuestra así su poder, no solo sobre el espacio y las cosas del espacio, sino también sobre el tiempo. No podemos controlar una hora, o siquiera un minuto. El tiempo invariablemente avanza, más allá de nuestras maquinaciones. Cuán importante es que aprendamos a confiar en Dios en la pequeña cantidad de tiempo que tenemos sobre la Tierra.
Piensa en la marcha del tiempo, cómo nos lleva adelante, momento tras mo­mento, día tras día y año tras año. Aunque no tenemos control sobre el tiempo mismo, lo que podemos controlar es lo que hacemos con él. ¿Cuán bien usas tu tiempo? ¿Qué cosas ocupan tu tiempo? ¿Cómo podrías usar mejor el poco tiempo que tienes aquí? 


Lunes 13 de febrero - EL SÁBADO EN EL ÉXODO
Lee Éxodo 20:8 al 11. ¿Qué dice Dios que hagamos, y qué razón nos da para ello?
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Todos los que pertenecen a un hogar, incluyendo a los sirvientes y a los trabajadores así como al "jefe", descansarán juntos. El sábado es el gran ecuali- zador, el nivelador de todas las desigualdades de la estructura social. Ante Dios, todos los seres humanos son iguales, y el sábado es una manera singular de re­velar esta verdad vital, especialmente en un mundo tan dominado por la estruc­tura de clases que pone a algunos grupos "por encima" o "por debajo" de otros.
Este mandamiento es una unidad cuidadosamente estructurada:
A. Introducción: "Acuérdate del sábado para santificarlo" (vers. 8).
B. Mandato: "Seis días trabajarás, y harás toda tu obra" (vers. 9).
C. Motivación: "mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios" (vers. 10a).
B1. Mandato: "no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni..." (vers. 10b).
C1. Motivación: "Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar [...] y reposó..." (vers. 11a).
Conclusión: "Por tanto, Jehová bendijo el sábado, y lo santificó" (vers. 11b).

(A) .contiene, como afirmación inicial introductoria, el principio esencial del mandamiento del sábado como un todo.
(B) Transmite el mandato positivo de ocuparse de trabajar seis días.
(B1) Da el mandato prohibitorio de abstenerse de toda obra en el sábado, in­cluyendo a la familia, los animales domésticos y cualquier huésped en el hogar.
C y (C1) Suministran la motivación para los mandatos.
(C) Reconoce el factor del tiempo en la secuencia de seis días/séptimo día al enfatizar que "el séptimo día es el sábado para Jehová tu Dios".
(C1) Contiene la cláusula de motivación formal con la expresión "porque". Presenta la motivación detallada en términos de los seis días de trabajo de Dios y su descanso en el séptimo día, que se basa directamente en el primer sábado de la semana de la Creación.
(D)Es una cláusula independiente, que comienza con un "porque" o "por lo tanto", y también forma la conclusión. Las últimas palabras del Mandamiento, "y lo santificó", corresponden a la exhortación del inicio
(A) "Para santificarlo". Ambos están vinculados con la santidad que Dios otorga al sábado en Génesis 2:3.
 


Martes 14 de febrero - EL SÁBADO EN DEUTERONOMIO
Los adventistas del séptimo día estamos bien familiarizados con el man­damiento del sábado que aparece en Éxodo; Dios lo dio de nuevo en Deutero- nomio. Es fascinante que los mandatos aparezcan con un lenguaje muy similar, pero no idéntico. Además, en Deuteronomio se da otra motivación, que no apa­rece en Éxodo.
Lee Deuteronomio 5:12 al 15. Compáralo con Éxodo 20:8 al 11 . ¿Qué semejanzas y diferencias existen entre ambos? ¿Por qué estas diferencias son importantes? ( Vea comparación de los textos)
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Aunque hay detalles iguales, hay un elemento y un énfasis nuevos. Ambos mandamientos indican que los siervos deben descansar el sábado, pero Deute­ronomio lo enfatiza más. El texto dice que se debería guardar el sábado "para que descanse tu siervo y tu sierva como tú" (Deut. 5:14, la cursiva fue añadida). Aquí se repite que el sábado ayuda a que el amo y el siervo estén en el mismo nivel, ya que descansarán en el mismo día. El sábado ofrece a los siervos alguna protección de su amo que podría hacerlos trabajar sin parar.
Por supuesto, esto plantea una cuestión interesante. Cuando se instituyó el sábado al principio, era un recordativo de la Creación en un mundo no caído. No había siervos ni siervas; tampoco menciona la esclavitud en Egipto, un sím­bolo de la esclavitud al pecado, ni la liberación de esa esclavitud. Este nuevo elemento fue añadido después de la caída; es decir, el precepto original fue alterado para incorporar algo que originalmente no contenía.
Al principio, el sábado era un símbolo de la Creación; después del pecado, además de ser un símbolo de la Creación, también lo es de la Redención, que es un símbolo de la re-creación (2 Cor. 5:17); Gál. 6:15 ; Apoc. 21:1). La Creación y la Redención están estrechamente ligadas en la Biblia; solo Dios el Creador podía ser Dios el Redentor, y Jesús es ambos (ver Juan 1:1-14). Ambas versiones de este mandamiento muestran que el sábado (séptimo día) es el símbolo de la obra de Jesús, nuestro Creador y nuestro Redentor.
 Piensa en la esclavitud del pecado. ¿Qué promesas de libertad tienes en Jesús? ¿Cómo puedes reclamarlas, y luego permitir que Dios las haga reales en tu vida?

 


Miércoles 15 de febrero - JESÚS Y SU SÁBADO: Parte 1
Se escriben libros para mostrar que Jesús, cuando estuvo en la carne, indicó a la gente que se apartara del sábado, ya sea hacia la adoración en domingo o a reemplazar el séptimo día por un "reposo" más genérico en Cristo.
Estas opciones no se basan en los evangelios, que hablan de Jesús y el sá­bado. La razón para tales libros es obvia: una necesidad de justificar el rechazo del sábado por la mayoría de los cristianos desde los siglos XVII y XVIII. A su vez, se alega que las curaciones de Cristo en sábado fueron precursoras de la eliminación de ese mandamiento.
¿Qué diremos acerca de estos argumentos? Una mirada cuidadosa a lo que Jesús hizo en sábado muestra lo contrario de lo que estos teólogos tratan de obtener de los incidentes.

Lee Mateo 12:1 al 13, concentrándote específicamente en las curacio­nes en sábado. Pregúntate: ¿Cuál es el contexto de esta curación? ¿Por qué Jesús la hizo ese día? ¿Cuál es el punto principal que él presenta?
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Tal vez el versículo que explica todo sea el 7. ( CB ) Todo el problema se centraba en las personas, la misericordia, la bondad y el amor a otros. Guardado adecua­damente, el sábado nos ofrece la oportunidad de mostrar misericordia a los que tienen necesidades, más que las que tenemos en otros días cuando debemos trabajar. El problema era que el sábado estaba cargado con una cantidad de reglas hechas por los hombres, que llegaron a ser fines en sí mismas en vez de ser medios para un fin: amar a Dios y a los demás. El amor, dice la Biblia, es el cumplimiento de la Ley, y cualquier cosa que cambie la Ley para negar el amor es algo que debe descartarse. El sábado había llegado a ser una ley sin amor, es decir, crudo legalismo. Con las curaciones en sábado, Jesús estaba luchando contra eso.
En la curación del ciego de nacimiento (Juan 9 ( CB ) ), vemos aplicada la Ley sin amor.

Si Jesús hubiera usado sus curaciones en sábado para indicar a la gente que se apartara del sábado literal, ¿no sería una forma muy extraña de hacerlo?
 Pregúntate: ¿En qué formas podemos manifestar la Ley sin amor? ¿Es posible que seas culpable de hacer lo mismo?
 


 
Jueves16 de febrero - JESÚS Y SU SÁBADO: Parte 2
"Consumado es" (Juan 19:30).
Jesús, por medio de sus milagros en sábado, demostró de qué trata real­mente el sábado. Es un día para sanar y restaurar. Jesús tenía la intención de que el sábado recordara el poder creador de Dios. De este modo, el sábado es el día en que él libera a los cautivos (Luc. 4:31-37), hace caminar al inválido (Luc. 13:10-17; Juan 5:1-9) y restaura la vista al ciego (Juan 9).
Para Jesús, el sábado tiene más que ver con las personas que con las reglas. Esto, en parte, fue la causa de su declaración de que el sábado fue hecho para la humanidad, y no la humanidad para el sábado. Al mismo tiempo, como ya vimos, si se observan adecuadamente, las reglas protegen a las personas.
Jesús no solo reforzó la validez y la importancia del descanso en sába­do mientras estuvo vivo, también lo hizo cuando murió. Lee Mateo 27:57 al 28:1; Marcos 15:42 al 16:1; Lucas 23:52 al 24:1; y Juan 19:31  al 20:1. ¿Cuál es el punto común que plantean los cuatro evangelios? Más importante aún, ¿qué nos dicen acerca del sábado, especialmente en el contexto de la pregunta sobre la validez del sábado?
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Después de exclamar: "Consumado es" (Juan 19:30), es decir, después de que su obra de Redención (en la Tierra) se consumara, ¿qué hizo Jesús?
Reposó en el séptimo día. ¿Suena familiar? ¿Dónde viste eso antes? Por supuesto, en Génesis 2:1 al 3. Después de la obra de la creación divina, él descansó en el séptimo día. Ahora, después de su obra de Redención, hizo lo mismo.

Además, en lo que toca a que Jesús alejó a la gente del sábado, su ejemplo de descansar en la tumba el sábado es, sin duda, otra manera extraña de plan­tear su propuesta. Si al morir selló el Nuevo Pacto, y el Nuevo Pacto reemplaza el sábado del séptimo día, resulta difícil la lógica de los que creen que el man­damiento del sábado fue abolido en la cruz. Si hubiera sido abolido, ¿por qué descansaría en el sábado inmediatamente después de la cruz?
Por eso, tanto en la vida como en la muerte, Jesús nos enseñó la continuada validez del sábado y su importancia.
 



Viernes 10 de febrero
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: "¿Debía Dios prohibir al sol que realizase su oficio en sábado, suspendiendo sus agradables rayos para que no calentasen la tierra ni nutriesen la vegetación? ¿Debía el sistema de los mundos detenerse durante el día santo? ¿Debía ordenar a los arroyos que dejasen de regar los campos y los bosques, y pedir a las olas del mar que detuviesen su incesante flujo y reflujo? ¿Debían el trigo y la cebada dejar de crecer, y el racimo suspender su maduración purpúrea? ¿Debían los árboles y las flores dejar de crecer o abrirse en sábado?
"En tal caso, el hombre echaría de menos los frutos de la tierra y las bendiciones que hacen deseable la vida; la naturaleza debía continuar su curso invariable. Dios no podía detener su mano por un momento, o el hombre desmayaría y moriría. Y el hombre también tiene una obra que cumplir en sábado: atender las necesidades de la vida, cuidar a los enfermos, proveer a los menesterosos. [...] El santo día de reposo de Dios fue hecho para el hombre, y las obras de misericordia están en perfecta armonía con su propósito" (DTG 176, 177).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
  1. Es fácil hoy mirar atrás, y burlarnos de la dureza y frialdad de esos lí­deres religiosos que atacaron a Jesús por sus curaciones en sábado. Ellos, cier­tamente, serán juzgados por sus actos. Pero, trata de ponerte en sus sandalias. Estas reglas humanas estuvieron tanto tiempo en su religión que los líderes pensaron que eran la esencia de la observancia del sábado; por eso, creían que Jesús estaba violando el sábado. ¿Cómo nos sentiríamos si alguien viniera hoy y, pretendiendo tener gran luz y verdad, tal vez aun haciendo milagros, pensarámos que pisotea el sábado? ¿Cómo reaccionaríamos? ¿Qué lección im­portante podemos aprender de este ejercicio acerca de saber cómo separar la verdad de la mera tradición, y por qué no siempre esto es fácil de hacer?
  2. Examina en la clase la idea de que Dios descansó después de su obra de Creación y de su obra de Redención. ¿Por qué es importante este hecho sorprendente?
  3. Ponte en el lugar de alguien que cree que los milagros de Jesús en sábado mostraban que él lo estaba aboliendo. Compara lo que él dijo e hizo con lo que tú imaginarías que él haría si estuviera por hacer ese cambio. ¿Qué imaginas que él habría hecho en forma diferente?

RESUMEN: La Biblia revela a Dios como el Dios del sábado del séptimo día, la señal más básica de él como Creador y Redentor.

Lección 6 para el 11 de Febrero de 2012: Dios el legislador

Domingo, 05 de Febrero de 2012 19:38


Lección 6 para el 11 de Febrero de 2012: Dios el legislador

Escucha esta lección de Escuela Sabática en audio, por el Pastor Alejandro Bullón, haciendo click aquí.

Sábado 4 de Febrero

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Hebreos 12:21; Romanos 7:8-13; Job 24:14,15; Éxodo 16:4-30; Hebreos 8:10; 10:16; Romanos 13:8-10.
PARA MEMORIZAR:
"Porque Jehová es nuestro juez, Jehová es nuestro legislador, Jehová es nuestro Rey; él mismo nos salvará" (Isa. 33:22).


PENSAMIENTO CLAVE
La Ley de Dios es una parte inseparable de toda la Biblia. También es una expresión de su amor. Y así, cuando amamos, revelamos la plenitud y la belleza de la Ley de Dios.

COMO ADVENTISTAS DEL SÉPTIMO DÍA, a menudo oímos decir que la Ley es una transcripción del carácter de Dios. (Entonces, como Dios no cambia, la Ley -que revela su carácter- tampoco cambia.) Pero ¿qué significa que la Ley sea una expresión del carácter de Dios?

Supongamos que vives en un país donde la palabra del rey es la ley. ("El Estado soy yo", dijo un rey de Francia.) El rey emite leyes que son represivas, llenas de odio, injustas, discriminatorias, etc. Esas leyes ¿no representarían la clase de persona que es el rey? ¿No revelarían su carácter?
Piensa en algunos de los déspotas del mundo. ¿Cómo revelan sus leyes la clase de personas que fueron?
Si la Ley revela el carácter del Legislador, ¿qué revela la Ley de Dios acerca de él? Cuando entendamos que la Ley de Dios es un cerco, una protección para nuestro bien, comprenderemos mejor cómo es Dios. Esta semana consideraremos la Ley y al Legislador.


Domingo 5 de febrero - LA LEY EN EL SINAÍ

Lee Éxodo 19:18 y 19; 20:18; Deuteronomio 5:22; y Hebreos 12:21. En estos textos se describe la ocasión en que se dio la Ley en el monte Sinaí. ¿Por qué fue algo tan atemorizante?
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"El pueblo de Israel estaba anonadado de terror. El inmenso poder de las declaraciones de Dios parecía superior a lo que sus temblorosos corazones podían soportar. Cuando se les presentó la gran norma de la justicia divina, com­prendieron como nunca antes el carácter ofensivo del pecado y de su propia culpabilidad ante los ojos de un Dios santo. Huyeron del monte con miedo y santo respeto" (PP 318).
Hay algo muy poderoso en esta cita de Elena de White. Cuando se le pre­sentó la Ley al pueblo, ellos se dieron cuenta "como nunca antes" de cuán malo era el pecado y de su propia culpabilidad a los ojos de Dios.

Así, desde el mismo principio de la relación de pacto de Israel con Dios, podemos ver una revelación del evangelio en la Ley. La Ley nunca tuvo la inten­ción de ser un medio de salvación, aun en el Sinaí; más bien, era para mostrar al pueblo su necesidad de salvación. Enseguida después de promulgar la Ley, recibieron instrucciones de construir un santuario, que les revelaría el plan de salvación. La Ley había de señalar a la gente la Cruz, y su necesidad de expia­ción y redención. No es extraño, entonces, que temblaran ante la Ley, porque la Ley les mostraba cuán pecadores y caídos eran ellos.
Lee Romanos 7:8 al 13. ¿Cómo revelan estos versículos esta verdad vital? ¿Qué está diciendo Pablo que hace la Ley? Ver también Sal. 119:6.
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En un sentido, Pablo está afirmando aquí lo que Elena de White escribió que sucedió en el Sinaí. El problema no está en la Ley de Dios, sino con los pecadores que han violado la Ley, como todos lo hemos hecho. Pablo está mos­trando cómo la Ley está inseparablemente unida al evangelio, ya que la Ley nos muestra cuán pecadores y caídos somos.
Lee Éxodo 20:1 al 17. ¿Tiemblas ante la Ley? La Ley ¿te produce convicción? ¿Cuáles son tus emociones al leer la Ley y compararte con ella?
 




Lunes 6 de febrero - LA LEY ANTES DEL SINAÍ

Como todo adventista del séptimo día sabe, apenas hablamos de los Diez Mandamientos y el Sinaí, escuchamos decir que los Diez Mandamientos se dieron por primera vez a los judíos en Sinaí; por eso, son una institución judía o del Antiguo Testamento, y no se aplican a nuestros días.
Hay numerosos problemas con esa teología ya que, si fuera cierta, ¿cómo habría existido pecado antes del Sinaí, "pues el pecado es infracción de la ley" (1 Juan 3:4 ( CB ) )? El Génesis tiene sorprendentes testigos de la existencia de la Ley de Dios mucho antes del Sinaí.
Génesis 1 y 2 describen la perfecta Creación de Dios. Génesis 3 registra la caída de Adán y Eva. En el capítulo siguiente aparece el primer homicidio. ¿Cómo sabía Caín que era culpable de homicidio por asesinar a su hermano si no había Ley?
Mucho antes del Sinaí, Dios mencionó el asesinato en el pacto que esta­bleció con Noé después del Diluvio (Gén. 9:6 ).
En el libro de Job, el más antiguo de la Biblia, encontramos a Dios elogiando dos veces la rectitud de Job. ¿Qué afirma acerca del carácter de Job? (Job 1:8; 2:3) . Obviamente, existía una norma del bien y del mal. Job vivió muchos años antes del Éxodo, y ni siquiera estaba en la línea del Pacto.
Lee Job 24:14 y 15. ¿Cómo nos ayudan estos versículos a comprender qué incluía la norma del bien y del mal?
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Cuando Abraham le mintió al rey Abimelec acerca de Sara, Dios lo re­prendió por su falsedad. Y, aunque Abimelec no era un israelita, Dios le aplicó la misma norma de pureza matrimonial que se encuentra en el Decálogo, y le exigió que devolviera a Sara, a Abraham (ver Gén. 20:9).

¿Cuál es el testimonio que Dios le dio a Isaac acerca de su padre Abra­ham? Gén. 26:4, 5 .
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En el hebreo, Génesis 26:5 usa cuatro palabras diferentes, mshmart, mzvot, huqot, y torot (de Tora, "la ley") para describir lo que Abraham obedeció. Entre todos ellos, estaban los Diez Mandamientos.
Cuando Jacob, a pedido de Dios, regresó a Bet-el para edificar un altar al Señor, sintió la necesidad de un reavivamiento de su clan. ¿Qué pidió a su fa­milia que hiciera? (Ver Gén. 35:2, 3. )
La idea de que no había Ley hasta el Sinaí no tiene lógica a la luz de lo mucho que la Biblia enseña acerca de la vida antes del Sinaí.



Martes 7 de febrero - EL SÁBADO ANTES DEL SINAÍ

Dios no reveló cómo comunicó su Ley a la humanidad antes del Sinaí, pero es claro que el dar la Ley allá no era la exposición inicial al mundo de sus preceptos.
Muchas personas, obligadas a conceder este punto, alegan que fue solo el mandamiento del sábado el que se dio en el Sinaí y que, por lo tanto, es exclu­sivamente judío y no corresponde para los cristianos de hoy.
¿Cuánta validez tiene esta afirmación?

Lee Génesis 2:1 al 3. ¿Qué nos enseña este pasaje acerca del sábado antes del Sinaí?
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En Éxodo 5:1 al 5, la Biblia revela a Moisés y a Aarón luchando con Faraón con respecto a dejar salir a Israel. El versículo 5 es especialmente iluminador.

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Lee Éxodo 5:5 . ¿Qué indicación hay allí acerca del sábado?
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La respuesta de Faraón: "Les hacéis cesar de sus tareas" es bien clara. En el lenguaje original hay varias palabras para descanso, pero el verbo que usó Faraón deriva de la palabra para "sábado". Faraón les dijo a Moisés y a Aarón: "Ustedes los hacen sabatizar de sus labores", una sugerencia de la realidad del descanso sabático antes del Sinaí.
Sin embargo, una prueba concreta del sábado antes del Sinaí aparece en Éxodo 16, cuando Dios proveyó el maná para Israel en el desierto. Este milagro, que duró 40 años, comenzó antes de que los hijos de Israel llegasen al monte Sinaí.
Lee Éxodo 16:4 al 30. ¿Cómo demuestran estos versículos la existencia del sábado (séptimo día) antes de la experiencia del monte Sinaí?
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Nota las palabras de Dios a Moisés en el versículo 28: "¿Hasta cuándo no querréis guardar mis mandamientos y mis leyes?" Es una clara indicación de que las leyes y los mandamientos de Dios existían antes de la revelación en el Sinaí y de que, entre esos mandamientos, estaba el sábado del séptimo día. De este modo, aunque algunas cosas especiales sucedieron cuando Dios dio la ley en el monte Sinaí, los Diez Mandamientos mismos no eran nuevos.
¿Cómo es tu experiencia con el sábado? ¿Amas el sábado, lo temes o eres am­bivalente acerca de él? ¿Qué puedes hacer para enriquecer tu experiencia con el Señor mediante el don del sábado? 


Miércoles 8 de febrero - LA LEY Y LOS PROFETAS

Existe poca controversia acerca de la existencia de la Ley en el período pos­terior al Sinaí. Los escritos del Antiguo Testamento están llenos de menciones de la Ley. Y aunque, muy a menudo, hacen referencia a la transgresión de la Ley por parte de Israel, y al subsecuente castigo, otros textos revelan la reverencia y el gran amor que muchos de Israel tenían por toda la Ley, que incluía no solo los Diez Mandamientos, sino también todas las reglas y los preceptos que Dios les había dado.
¿Cómo exaltan la Ley los siguientes textos? ¿Qué actitudes revelan?

Isa. 48:17, 18 
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Sal. 119:69-72
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Sal. 119:97-103
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Jer. 31:33
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Contrariamente a la creencia popular, los que entendían la función de la Ley en Israel nunca la vieron como un medio de salvación. La religión hebrea fue siempre una religión de gracia, aun cuando el pueblo se fuera de un extremo al otro: de pisotear la Ley abierta y ostensiblemente, como en el período del primer Templo, al legalismo extremo, como se ve en el tiempo de Jesús.
Entonces, ¿por qué ese amor a la Ley? Si comprendemos que la palabra "ley" abarca no solo los Diez Mandamientos sino todas las enseñanzas del Antiguo Testamento, en especial las de los primeros cinco libros de Moisés, entonces en­tenderemos que ellos amaban el mensaje de salvación de gracia. Ellos amaban "la verdad" como se les había revelado y como la habían captado. No era un amor a las reglas, sino un amor a un conjunto de criterios y principios que, si los guardaban, les abrirían el camino a muchas bendiciones y promesas, porque Dios les había dado todo eso para su propio bienestar.
¿Es diferente hoy?


Piensa en todo lo que Dios nos ha dado como pueblo. ¿Qué podríamos hacer para vivir en la maravillosa luz con que hemos sido bendecidos?
 


Jueves 9 de febrero - LA LEY EN EL NUEVO PACTO

Desde el comienzo, los principios de los Diez Mandamientos fueron dados a la humanidad por el amor de Dios por las personas. La Ley siempre tuvo la intención de ser una bendición. Tú obedeces la Ley, y eres protegido de los daños del pecado; desobedeces, y afrontas las inevitables consecuencias de la transgresión. ¿Quién necesita teología para saber cuán dolorosos son el pecado y sus consecuencias? ¿Cuán a menudo podemos leer los resultados del pecado en el rostro de quienes fueron devastados por él?
Aunque algunas secciones del Nuevo Testamento -específicamente en los escritos de Pablo- tratan con quienes entendieron mal el propósito de la Ley, los Mandamientos de Dios son presentados en el Nuevo Testamento en forma positiva y elevadora.
Lee Hebreos 8:10 y 10:16 en sus contextos. ¿De qué modo se presenta la Ley en estos textos? ¿Como algo relevante o como algo negado por la gracia?
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Hay personas que procuran oponer la Ley al amor de Dios o a su gracia, con la idea de que si, realmente amas, entonces niegas la Ley de Dios. En un sen­tido, se podría alegar que el amor trasciende la Ley, que alguien que realmente ama a Dios y a los otros revela los principios últimos de la Ley. Pero esto no es una excusa para negar la Ley. Por el contrario, el amor cumple la Ley; es la Ley expresada en su forma más pura.
Vendría a ser como las partes de un automóvil. Las partes no existen como un fin en sí mismas; están allí para que el vehículo vaya de un lugar a otro. Ese es su propósito, de modo que el automóvil pueda moverse. No obstante, si falta alguna parte, el auto no puede funcionar. La Ley es como eso: no es un fin en sí misma, pero es el medio para un fin, y ese fin es una profunda expresión de amor a Dios y a los otros.
Lee los siguientes versículos. ¿Cómo nos ayudan a comprender el víncu­lo entre el amor y la Ley? Rom. 13:8-10; Gál. 5:14; Sant. 2:8; 1 Juan 5:2, 3.
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 Medita en los vínculos entre la Ley de Dios y el amor. Guardar la Ley sin amor ¿a qué conduce? Amar sin guardar la Ley, ¿a qué conduce? Escribe tus pensa­mientos y llévalos a la clase el sábado.


Viernes 10 de febrero

 
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

 "Los diez santos preceptos pronunciados por Cristo sobre el Monte Sinaí eran una revelación del carácter de Dios, y dan a conocer al mundo el hecho de que él tiene jurisdicción sobre toda la heredad humana. La ley de los diez preceptos del mayor amor que pueda presentarse al hombre es la voz de Dios que habla al alma desde el cielo prometiéndole: 'Haz esto, y no quedarás bajo el dominio y el gobierno de Satanás'. No hay nega­ciones en esta ley, aunque así parezca. Su sentido es: 'Haz esto, y vivirás' [...] El Señor ha dado sus santos Mandamientos para que sean un muro de protección en torno de sus seres creados" (HHD 55).
"En la obra de la redención no hay compulsión. No se emplea ninguna fuerza exterior. Bajo la influencia del Espíritu de Dios, el hombre está libre para elegir a quien ha de servir. En el cambio que se produce cuando el alma se en­trega a Cristo, está la más completa sensación de libertad. [...] Pero, cuando de­seamos ser libertados del pecado y, en nuestra gran necesidad, clamamos por un poder exterior y superior a nosotros, las facultades del alma quedan dotadas de la fuerza divina del Espíritu Santo y obedecen los dictados de la voluntad, en cumplimiento de la voluntad de Dios.
"La única condición bajo la cual es posible la libertad del hombre es que éste llegue a ser uno con Cristo. 'La verdad os libertará'; y Cristo es la verdad. [...] La sujeción a Dios significa la rehabilitación de uno mismo, de la verdadera gloria y dignidad del hombre. La Ley divina, a la cual somos inducidos a suje­tarnos, es la 'ley de libertad' (Sant. 2:12)" (DTG 431, 432).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
  1. Analicen las respuestas a las preguntas de la sección del jueves. ¿A qué se parece el guardar la Ley sin amor? ¿Cuándo se manifiesta? ¿Cómo es el amor sin la observancia de la Ley? ¿Qué clase de amor es? ¿Por qué ambos deben estar unidos?
  2. ¿De qué maneras revela la Ley el carácter del Legislador? ¿Cómo es Dios?
  3. ¿Qué quiere decir Elena de White cuando, en la cita más arriba, habla acerca de la Ley como la "ley de libertad"? ¿Cómo puede igualarse la obser­vancia de la Ley con la "libertad"?
  4. ¿Qué ejemplos podemos encontrar, en lo que nos rodea, de lo que sucede cuando la gente viola la Ley de Dios? ¿Cuán poderoso es el testimonio de estos ejemplos de valores y de la validez continua de esa Ley?

RESUMEN: La Ley de Dios es una expresión de su amor y, cuando amamos como Dios nos ama, revelaremos la Ley en toda su belleza y poder.