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lunes, 12 de marzo de 2012

Lección 10 para el 10 de Marzo de 2012: La promesa de la Oración

Domingo, 04 de Marzo de 2012 09:52


Lección 10 para el 10 de Marzo de 2012: La promesa de la Oración

Escucha esta lección de Escuela Sabática en audio, por el Pastor Alejandro Bullón, haciendo click aquí.

Sábado 3 de Mazo
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Colosenses 4:2; Romanos 12:12; Mateo 26:34-44; Hebreos 11:6; Santiago 4:2; Juan 14:15; 1 Tesalonicenses 4:3.
PARA MEMORIZAR: "Tarde y mañana y a mediodía oraré y clamaré, y él oirá mi voz" (Sal. 55:17).
 


PENSAMIENTO CLAVE: En muchos lugares de la Biblia, Dios nos llama a orar, porque la oración es esencial en nuestro caminar con él.

ELENA DE WHITE nos dice lo siguiente sobre la oración: "Nuestro Padre celestial está esperando para derramar sobre nosotros la plenitud de sus bendiciones. Es nuestro privilegio beber abundantemente en la Fuente de amor infinito. ¡Qué extraño que oremos tan poco! Dios está pronto y dispuesto a oír la oración sincera del más humilde de sus hijos [...]. ¿Qué pueden pensar los ángeles del cielo de los pobres y desvalidos seres humanos, que están sujetos a la tentación, cuando el gran Dios lleno de infinito amor se compadece de ellos y está presto para darles más de lo que pueden pedir o pensar y que, sin embargo, oran tan poco y tienen tan poca fe?

Los ángeles se deleitan en postrarse delante de Dios, se deleitan en estar cerca de él. Es su mayor delicia estar en comunión con Dios; y con todo, los hijos de los hombres, que tanto necesitan la ayuda que solamente Dios puede dar, parecen satisfechos andando sin la luz del Espíritu ni la compañía de su presencia" (CC93, 94). Esto resume todo, ¿verdad?


Domingo 4 de marzo - EL PODER DE LA ORACIÓN
Un día, un joven recibió una carta de un ex compañero de trabajo, que se había jubilado varios años antes. Los dos operarios no se habían relacionado bien: el mayor había tratado mal al otro. De todos modos, el que todavía trabajaba abrió la carta y comenzó a leerla. En ella decía: "Tú sabes, yo no entiendo cómo opera la oración. Sin embargo, yo sé que debemos orar, y durante las últimas semanas, al orar, llegué a convencerme de cuán mal te traté todo ese tiempo. Estuve equivocado, en nada fui semejante a Cristo, y fui un muy mal testimonio de mi fe. Yo sé que debería haber hecho esto hace mucho tiempo pero, sinceramente, te pido disculpas. Tengo que reclamar el perdón de Cristo por lo que hice, aunque no soy digno, y por eso te pido también tu perdón".
De muchas, esta historia ejemplifica el poder de la oración. No es tanto conseguir que Dios mueva montañas, aunque eso puede ocurrir. Se trata de que él puede hacer algo aun más milagroso: cambiar el corazón humano.
Como esa persona escribió, la oración no siempre es fácil de entender. ¿Por qué pedirle a Dios algo, si él ya sabe todo? Dios ¿dejará de hacer algo a menos que se lo pidamos primero? ¿Pueden nuestras oraciones cambiar lo que Dios hará?
Aunque no entendamos cómo opera la oración, una cosa es segura: sin ella, nuestro caminar con Dios está destinado al fracaso.
Lee los siguientes textos. ¿Cuál es el punto que todos tienen en común? Mat. 26:41; Luc. 18:1; 1 Tim. 2:8; 1 Tes. 5:17; 1 Ped. 4:7; Col. 4:2; Rom. 12:12.

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Como cristianos, se nos dice que debemos orar y orar a menudo. Que no podamos comprender cómo actúa la oración es otra cosa. La mayoría de no­sotros no entendemos cómo actúan las cosas, sean sagradas o seculares. Si esperáramos hasta que pudiéramos comprender plenamente todas las cosas con respecto a nuestra fe, entonces no sería realmente fe. La misma palabra fe implica que hay elementos que están más allá de nuestra comprensión. No obstante, una cosa de la que cualquiera que ora consistente y fervientemente -y de acuerdo con la voluntad de Dios- puede testificar es que la oración puede cambiar nuestras vidas, y lo hace.
¿Cómo comprendes la oración? ¿Cómo ha impactado tu vida? ¿Dónde estarías en tu caminar cristiano sin la oración?


Lunes 5 de marzo . JESÚS, EL MESÍAS QUE ORABA
¿Qué nos enseñan los siguientes textos acerca de Jesús y de la oración? ¿Cuál es el contexto de estos versículos?
Luc. 3:21, 22
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Luc. 9:28, 29
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Luc. 6:12, 13 
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Heb. 5:7
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Mat. 14:23 
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Luc. 22:31, 32 
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Mat. 26:34-44 
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Jesús, el Hijo de Dios, el que no cometió pecado, no tuvo faltas; el que vivió en perfecta armonía con la voluntad del Padre, tenía una poderosa vida de oración. (Los versículos recién citados no incluyen la oración de Jesús en Juan 17.) Si Jesús necesitaba orar a fin de tratar con las situaciones que afrontaba, ¿cuánto más lo necesitamos nosotros? El ejemplo de oración de Cristo nos dice cuán central es la oración en nuestra jornada con Dios. Es difícil imaginar que alguien tenga una relación con Dios sin que esa persona ore. Si la comunicación es vital para man­tener una relación con otras personas, ¿cuánto más si esa relación es con Dios? Jesús nos da un ejemplo. A nosotros corresponde elegir seguirlo.
¿Cuán sistemática es tu vida de oración? ¿Cuán fácilmente te distraes y no oras? ¿Oras en forma permanente o solamente cuando estás en dificultades? ¿Cómo puedes aprender a hacer que la oración sea más central en tu andar con Dios?
 


 
Martes 6 de marzo - LA ORACIÓN DE FE
"Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan" (Heb. 11:6). ¿Qué principios importantes nos enseña este texto con respecto a lo que se requiere para orar, y qué significa eso para nosotros?
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En un sentido, la oración es una manera de ir a Dios, de abrirse a él. No oramos para que Dios sepa lo que necesitamos; después de todo, Jesús mismo dijo que "vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis" (Mat. 5:8 ( CB ) ). Oramos porque la oración es una manera de ejercitar y de fortalecer nuestra fe en Dios, y hacerla más real y práctica. ¿Quién no ha experimentado cuando una oración ferviente y sin vacilaciones, ofrecida con un sentido de dependencia y necesidad, ha aumentado su fe, y profundizado su relación con Dios?
La oración es una manera de ayudarnos a vaciarnos del yo y morir cada día. Es una manera de conectarnos con Dios en un nivel muy personal. Es una manera de recordarnos que no somos propios, que hemos sido comprados por precio y que, si dependiéramos solo de nosotros, caeríamos en este mundo, que podría pisotearte en el barro y acabar contigo.
Muy a menudo escuchamos la frase: "Buscar a Dios en oración". ¿Qué significa ella para ti? Ver Dan. 9:3, 4; Zac. 8:21.

En gran medida, cada oración es un acto de fe. ¿Quién puede ver sus ora­ciones extendiéndose al cielo? ¿Quién puede ver que Dios las recibe? A me­nudo oramos sin ver resultados inmediatos; no obstante, continuamos teniendo fe en que Dios nos oye y responderá de la mejor manera posible. La oración es un acto de fe en el que vamos más allá de lo que vemos, sentimos o siquiera entendemos plenamente.
 ¿Cuánto de tu vida de oración es un hábito estático, diferente de un hábito profundo y sentido de todo corazón? ¿Cómo puedes abandonar lo primero y llegar a lo segundo?
 


 
Miércoles 7 de marzo - PORQUE NO PEDÍS
Una de las preguntas que a menudo hacen los que oran es: "¿Pueden mis oraciones realmente mover a Dios para hacer algo que, de otro modo, él no haría?" Es una pregunta lógica. Para responderla, todo lo que podemos hacer es ir a la Palabra de Dios y ver qué dice.
Lee Santiago 4:2; Lucas 11:9 y 10; y Santiago 5:16 al 18. ¿Qué dicen estos textos acerca de nuestras oraciones y las acciones de Dios?
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Por mucho que nos cambie la oración, e impacte nuestra relación con Dios y con los demás, la Biblia es muy clara al decir que nuestras oraciones están re­lacionadas con lo que Dios hace. Pedimos y él responde, de una manera u otra.
Lee Génesis 18:22 al 33. ¿Cómo vemos que este principio actúa aquí?
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Otra vez, cualesquiera que sean las dificultades filosóficas asociadas con nuestra comprensión de esta verdad, Dios responde a las oraciones humanas. Él dijo que lo hace, y tenemos que aceptar su palabra.
"Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra" (2 Crón. 7:14). ¿Qué nos enseña este texto acerca de la oración?
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Sin embargo, nota que Dios no sanará su tierra solamente porque ellos lo pidan. Están llamados a orar, pero orar es solo un aspecto de un reavivamiento general de su parte.
Tal vez, el ejemplo más importante de este principio es el siguiente: "Si con­fesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad" (1 Juan 1:9). Aquí vemos un vínculo sólido entre la oración (en este caso, confesión) y la acción de Dios en nuestra vida. Confe­samos nuestros pecados, y él los perdona: un proceso que también resulta en la limpieza que hace de nuestra maldad. La idea clara que está implícita aquí es que, si no oramos y no confesamos, no seremos perdonados. Sin duda, en estos casos, Dios actúa en respuesta a nuestras oraciones.


Jueves 8 de marzo - CUMPLIR LAS CONDICIONES
Alguien está consumiendo una comida abundante, llena de grasa que baña con una gaseosa. Termina su comida con una gran porción de helado de cho­colate, cubierto con salsa de chocolate. Esa noche, antes de ir a dormir (con un pequeño refrigerio antes de eso), se arrodilla para orar. Parte de su oración es: "Señor, por favor, ayúdame a perder peso".
¿Qué está mal en este cuadro?
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Podemos esperar que Dios responda nuestras oraciones, pero hay cosas que necesitamos hacer. Necesitamos vivir nuestras oraciones; es decir, necesitamos hacer todo lo que esté de nuestra parte para que sean respondidas. Esto no es humanismo, ni es mostrar falta de fe. Por el contrario, es parte de vivir por fe.
"Si toleramos la iniquidad en nuestro corazón [...] el Señor no nos oirá; pero siempre será aceptada la oración del alma arrepentida y contrita. Cuando se hayan corregido todos los pecados conocidos, podemos creer que Dios contes­tará nuestras peticiones. Nuestros propios méritos nunca nos recomendarán al favor de Dios: son los méritos de Jesús lo que nos salva, y su sangre la que nos limpia; sin embargo, nosotros tenemos una obra que hacer para cumplir con las condiciones de aceptación" (CC 95).
La autora no dice que tenemos que ser perfectos para que Dios responda nuestras oraciones. Además, nuestra aceptación ante Dios no se basa en nues­tros méritos, sino solo en los méritos de Cristo. Lo que ella dice es que necesi­tamos una actitud de fe, humildad y entrega a la voluntad de Dios, para que él pueda obrar en nuestras vidas.
¿Cómo nos ayudan los siguientes textos a entender lo que significa "cumplir con las condiciones? Ver Heb. 10:38; Deut. 4:29; Luc. 9:23; Juan 14:15; 1 Tes. 4:3 .
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Tal vez, una condición necesaria para una vida efectiva de oración es nuestro propio sentido de necesidad; de impotencia; de que somos pecadores que necesitamos gracia, y que nuestra única esperanza está en el Señor. Ser arrogantes, y estar seguros y llenos de nosotros mismos, es una receta para un desastre espiritual.
¿Por qué cosas estás orando fervientemente? Mientras oras, pregúntate: ¿Qué podría hacer en forma diferente, que me brindara la respuesta que quiero con tanta desesperación?
 


Viernes 9 de marzo
 

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: "La oración es el aliento del alma. Es el secreto del poder espiritual. No puede ser sustituida por ningún otro medio de gracia y conservar, sin embargo, la salud del alma. La oración pone al corazón en inmediato contacto con la Fuente de la vida, y fortalece los tendones y los músculos de la experiencia religiosa" (OE 268).
"Cuando no recibimos al instante las mismas cosas que hemos pedido, de­bemos creer aún que el Señor oye y que contestará nuestras oraciones. Somos tan cortos de vista y propensos a errar que, algunas veces, pedimos cosas que no serían una bendición para nosotros, y nuestro Padre celestial responde con amor nuestras oraciones dándonos lo que es para nuestro mayor bien: lo que nosotros mismos desearíamos si, con visión divinamente iluminada, pudié­ramos ver todas las cosas como realmente son. Cuando nos parezca que nues­tras oraciones no son contestadas, debemos aferrarnos a la promesa; porque el tiempo de recibir contestación seguramente vendrá, y recibiremos la bendición que más necesitamos. Pero es presunción pretender que nuestras oraciones sean contestadas siempre en la forma precisa y según la cosa particular que deseamos. Dios es demasiado sabio para equivocarse y demasiado bueno para negar algo bueno a los que andan en integridad. Así que no temas confiar en él, aunque no veas la inmediata respuesta a tus oraciones" (CC 96).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
  1. ¿Qué dices cuando alguien pregunta: "¿Por qué orar, si Dios sabe todas las cosas por adelantado?"
  2. ¿Quién no ha luchado alguna vez con el tema de las oraciones contes­tadas y no contestadas? Por ejemplo, alguien ora para que su automóvil no se rompa en un viaje y, cuando el auto no se daña, atribuyen las circunstancias felices a las oraciones contestadas. Eso es bueno. Pero ¿qué dices a la persona que también oró, en este caso para que su hijito no muriera, y sin embargo el niño muere? ¿Cómo entendemos estas cosas? ¿Podemos entenderlas?
  3. ¿Cuál es el lugar del Espíritu Santo en nuestra vida de oración?
  4. Imagina que llega una persona nueva a la clase, y pregunta: "¿Pueden enseñarme lo que significa orar? ¿Cómo debería yo orar? ¿Por qué debería orar? ¿Qué tengo que esperar cuando oro y qué no?"¿Cómo le responderías?

RESUMEN: Sin duda, hay muchas cosas acerca de la oración que no cap­tamos. Pero, los que oran saben de seguro esto: la oración cambiará su vida hacia lo mejor.

Lección 9 para el 3 de Marzo de 2012: La Biblia y la historia

Sábado, 25 de Febrero de 2012 13:31


Lección 9 para el 3 de Marzo de 2012: La Biblia y la historia

Escucha esta lección de Escuela Sabática en audio, por el Pastor Alejandro Bullón, haciendo click aquí.

Sábado 25 de Febrero
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Salmo 104:1-9; Apocalipsis 1:1-3; 2 Pedro 1:21; Daniel 2; Apoc. 12:7-17; Romanos 16:20; 2 Corintios 5:17-19.
PARA MEMORIZAR: "Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso" (Apoc. 1:8).
 

PENSAMIENTO CLAVE: Nuestro Dios obra en la historia y, por medio de ella, nos ha dado poderosas evidencias para la fe.

¿ES LA HISTORIA HUMANA una serie de eventos sin significado o hay una meta específica de acuerdo con un plan? La Biblia indica que esto último es lo cierto. Los escritores bíblicos insisten en que Dios dirige la historia y se revela en ella.

Pero, no toda historia revela la voluntad de Dios: los humanos están libres para hacer elecciones que influyen sobre ella. El punto es que, aunque Dios obra por medio de la historia, él no es la causa de todo lo que sucede. Entonces, a pesar de las maquinaciones de los seres humanos, Dios está allí, actuando, y llevará la historia humana a un final grandioso y glorioso.
Los cristianos creen que los escritores bíblicos actuaron dentro del marco que Dios les reveló, y que él los inspiró para registrar los eventos más signifi­cativos en la historia humana. Dios ha provisto las interpretaciones de estos eventos para que comprendamos lo que significan.
Esta semana, exploraremos cómo Dios ha actuado en la historia y por medio de ella.


Domingo 26 de febrero - EL PASADO Y EL FUTURO
La historia humana se enseña, en general, como la historia de las civiliza­ciones. Los hechos importantes suelen ser los que afectaron el desarrollo de esas civilizaciones. Algunos alegan que los asuntos humanos son, como el resto de la naturaleza, esencialmente cíclicos, repitiendo sin fin el nacimiento, el cre­cimiento, la madurez, la decadencia y la muerte, sin un comienzo o un final importantes.
La esfera del reloj puede ser engañosa; mientras las manecillas giran y giran, pueden dar la ilusión de que el tiempo avanza en ciclos. Pero esta no es la rea­lidad. La vida humana corre sobre una línea, no por un círculo renovable. El tiempo, de acuerdo con la Biblia, es una calle de una sola mano.
¿Qué afirman los escritores bíblicos acerca del comienzo y el fin de la historia humana? Gén. 1:1; Job 38:1-7 ; Sal. 104:1-9; Apoc. 1:1-3, 19; 21:1-6.
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La historia humana no es una serie sin fin de ciclos repetidos. Tuvo un origen específico y tendrá un futuro glorioso. La historia humana tiene un punto final, una meta. En general, no puedes estar seguro de cuál es la lección de una historia hasta que llegas al fin de ella. Siempre puede haber sorpresas al final y, en las mejores historias, las hay. ¿Cómo podemos nosotros, que estamos en esta historia cósmica, conocer esa meta? Nosotros lo sabemos porque Dios, por medio de sus profetas, nos la reveló.
Estamos hablando de la revelación. Dios conoce el futuro y todas las elec­ciones posibles que los humanos pueden hacer libremente; y él nos ha dicho cómo resultará al final, cualesquiera que sean las elecciones que hagamos.
¿Cómo se explica esta revelación en el Nuevo Testamento? 2 Ped. 1:21.
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Si confiamos en la Palabra de Dios y lo que dice acerca de sí misma, po­demos saber que Dios conoce el fin y que nos lo ha revelado. Él es el Dios del pasado y del presente, pero también es el Señor del futuro. Por eso, podemos confiar en que el futuro sucederá como él dijo que sería.
¿Cuán fácil es predecir el futuro? ¿Cuán a menudo te equivocaste? Las buenas noticias son que Dios sabe todo lo que ocurrirá. ¿Cómo puedes encontrar con­suelo al ver que un Dios de amor sabe todo lo que se te cruzará en el camino?
 




Lunes 27 de febrero LOS PROFETAS COMO HISTORIADORES
Por toda la Biblia, los profetas usan la frase: "La palabra de Jehová" (o un equivalente, como "Así dice Jehová", "Dios dice", etc.). Lo que ellos están di­ciendo es: Yo no estoy hablando estas verdades: es Dios el que habla por mi intermedio. Así que, es mejor que escuchen.
¿Cómo se revela esta idea en los siguientes versículos? Jer. 1:14-19.
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Al lector se le permite ver el doloroso proceso histórico por el cual la ciudad capital, Jerusalén, iba a ser entregada a los babilonios, en cumplimiento de las predicciones de Dios sobre la suerte de Israel.
Los reyes humanos, por supuesto, raramente creyeron que la historia actuara de esta manera. Ellos imaginaban que sus decisiones de gobierno dirigían la vida pública. Pero Jeremías (y otros profetas) afirman otra cosa. Los gobernantes de Israel descubrieron que el proceso histórico estaba llevando a la Nación hacia la devastación y el exilio. El libro de Jeremías es un recordativo asombroso del poder de la Palabra de Dios, que se cumplirá en eventos históricos.

¿Cómo testifican en forma similar Isaías y Nahum sobre este punto? Isa. 14:24-27; Nah. 1:5-10.
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Este poder infinito de Dios que se ve en la historia humana también se exhibe en la naturaleza. El Salmo 104 , por ejemplo, describe los procesos de la naturaleza no como un mecanismo independiente que funciona en forma autónoma, sino más bien como procesos en los cuales Dios está actuando en todo momento. La Biblia no describe a Dios como que creó el mundo y luego lo dejó solo, en completa sujeción a las leyes naturales. Las leyes naturales forman parte, en realidad, del modo en que Dios sostiene al mundo; y todas estas leyes existen solo porque él las creó y las mantiene.

Muchos científicos declaran que el mundo comenzó por accidente y que termi­nará de esa manera. Por ello, no tiene mucho significado todo lo que transcurre entre esos extremos (¿cómo podría haberlo?). ¿Por qué, en tu interior, sabes que este concepto no puede ser correcto?
 



Martes 28 de febrero DANIEL 2 Y LA PROVIDENCIA DIVINA EN LA HISTORIA
Si los seres humanos no tuvieran libre elección, sería muy fácil para Dios saber el futuro, dado que todas las acciones humanas estarían predetermi­nadas. En el siglo XVIII, un francés ateo especuló que, siendo que todo en el uni­verso, incluyendo las acciones humanas, estaba predeterminado por las leyes naturales, si alguien pudiera conocer todas esas leyes y todas las posiciones de todas las partículas del universo en un momento dado, esa persona podría saber todo lo que ocurriría.
Pero los humanos tenemos libertad de elección. Dios nos hizo así. Como tenemos la capacidad de amar, necesitábamos la libertad de elegir, porque el amor forzado no es amor. Pero el poder de Dios es tan grande que, aun con la libertad humana de elegir, él sabe perfectamente el futuro, más allá de las elec­ciones libres que hagamos.
Repasa la profecía de Daniel 2. ¿De qué manera este capítulo es una evidencia poderosa, una "prueba", de que Dios conoce el futuro, incluso el futuro muy lejano?
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Este capítulo fue escrito más de 2.500 años atrás. La historia se ha desa­rrollado exactamente como Dios predijo. En un sentido, esta profecía es más importante para nosotros hoy que para quienes vivieron hace miles de años, porque hoy, mirando hacia atrás, podemos ver que esos imperios llegaron y pasaron, como se había predicho. Si hubieras leído esta profecía en el tiempo de Medo-Persia, no habrías visto el surgimiento y la caída de los imperios que lo siguieron. De este modo, la profecía tiene para nosotros un mayor significado que los antiguos no podían apreciar.
Y lo sorprendente es que, a pesar de los millones de personas con libre albedrío que vivieron durante las épocas descritas en Daniel 2, Dios sabía exactamente, y con mucha anticipación, qué sucedería, qué reinos surgirían y cuáles caerían.
El profeta Daniel estaba en lo cierto acerca del surgimiento y la caída de todos esos reinos: Babilonia, Medo-Persia, Grecia y Roma, incluyendo su división en pequeños poderes, que todavía existe hoy. El único reino que falta es el eterno Reino de Dios (Dan. 2:44). Si, hasta ahora, él estuvo en lo correcto sobre todos aquellos, ¡cuán necio sería no confiar en él sobre este último!

Miércoles 29 de febrero - EL GRAN CONFLICTO Y LA HISTORIA
No importa cuán caótico y fuera de control pareciera estar, la historia hu­mana no se desarrolla en un vacío. Hay un drama, una lucha entre dos princi­pios radicalmente diferentes: la gran controversia. Solo con ese trasfondo po­demos comenzar a comprender la historia humana y lo que ella significa.
¿Cómo nos ayudan los siguientes textos a comprender la historia del mun­do? Apoc. 12:7-17; Job 2:1, 2; Isa. 14:12-14; Gén. 3:15; Efe. 6:12; Rom. 16:20.
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Satanás y la batalla son reales, y en la cruz él fue derrotado; y su destruc­ción, asegurada.

"El cielo contempló con pesar y asombro a Cristo colgado de la cruz [...]. Sin embargo, allí estaban los hombres, formados a la imagen de Dios, uniéndose para destruir la vida de su Hijo unigénito. ¡Qué espectáculo para el universo celestial! [...]
"Los agentes satánicos se confederaron con los hombres impíos para in­ducir al pueblo a creer que Cristo era el príncipe de los pecadores, y para hacer de él un objeto de abominación. [... ]
"Satanás vio que su disfraz le había sido arrancado. [...] Se había revelado como homicida. Al derramar la sangre del Hijo de Dios, había perdido la sim­patía de los seres celestiales. [...] Estaba roto el último vínculo de simpatía entre Satanás y el mundo celestial" (DTG 708, 709).


¿Por qué Satanás no fue destruido en ese momento?
"Los ángeles no comprendieron ni aun entonces todo lo que entrañaba la gran controversia. Los principios que estaban en juego habían de ser revelados en mayor plenitud. [...] Tanto el hombre como los ángeles debían ver el con­traste entre el Príncipe de la luz y el príncipe de las tinieblas. El hombre debía elegir a quién quería servir" (DTG 709).
Lo que enseñan la Biblia y Elena de White es que los eventos aquí sobre la Tierra están vinculados con la gran controversia entre Cristo y Satanás. Esto forma el telón de fondo para todo lo que sucede aquí, sea en nuestras vidas o en el curso de la historia humana. Y las buenas nuevas son que, después de la Cruz, la derrota de Satanás está garantizada y esta controversia terminará; y con ella también terminarán el dolor, el sufrimiento, la violencia y el temor que llenan la historia humana.


Jueves23 de febrero - LA CRUZ EN LA HISTORIA
¿Has notado que la historia del mundo se divide con un evento? Ese evento no fue el surgimiento o la caída de algún gran imperio, ni el descubrimiento de un nuevo continente. En cambio, la historia del mundo se dividió por la muerte de un solo rabí que vivió en una parte oscura del Imperio Romano. Muchos judíos fueron muertos por los romanos, pero esta única muerte fue la señal que dividió la historia del mundo en sus dos mayores épocas.
Por supuesto, esa muerte es la de Jesús en la cruz.
En el contexto de Dios y la historia, podemos apreciar mejor la importancia de la salvación. En la cruz -con el obvio fracaso de los seres humanos y de la historia humana-, es donde se desenvuelve la historia del mundo. La Cruz nos dice que, al perdonarnos y hacernos sus hijos, Dios ha abierto un futuro nuevo para nosotros, en el que ya no necesitaremos arrastrar la enorme culpa de nuestro pasado y presente. Esta culpa ha sido quitada por aquel que "llevó nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores" (Isa. 53:4).
La doctrina de la salvación puede expresarse en esta sola oración: Dios cancela nuestra historia sin esperanza y, en su lugar, nos da su historia. Por medio de él, la historia de la esclavitud al pecado se termina, y las manchas del pasado no nos acusarán ni se burlarán de nosotros. Nuestra historia personal condenatoria es reemplazada por la historia perfecta de Jesús. Así, él nos libera de nuestro pasado y nos da la promesa de un futuro maravilloso. En la Cruz, Dios garantiza que, sea cual fuere nuestra historia o lo que suceda en la historia del mundo, tendremos un futuro nuevo y glorioso.
Lee 2 Corintios 5:17 al 19 . ¿Qué hizo Jesús por toda la humanidad? ¿De qué manera este evento cambió la historia humana?
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Nuestros pecados fueron puestos sobre los hombros de un Dios que, vo­luntariamente, murió cargando la culpabilidad humana y, en su lugar, nos dio la salvación. Y, como clímax, nos dará una historia eterna con el Autor de la historia. El destino de cada persona está involucrado aquí. La segunda venida de Cristo será decisiva. Tanto el Antiguo Testamento como el Nuevo Testamento prometen un "cielo nuevo y una tierra nueva".
Si has aceptado a Cristo, ¿cómo debería ser de diferente tu futuro, ya que tu historia pasada no se usará para condenarte?
 


Viernes 24 de febrero 
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: "La Biblia es [...] la fuente de la verdad eterna y una mano divina ha preservado su pureza a través de los siglos. [...] Solo en ella hallamos un relato auténtico del origen de las naciones. Solo en ella se da una historia de nuestra raza, libre de prejuicios u orgullo humanos.
"En los anales de la historia humana, el crecimiento de las naciones, y el levantamiento y la caída de los imperios parecen depender de la voluntad y las proezas del hombre. Los sucesos parecen ser determinados, en gran parte, por su poder, su ambición o su capricho. Pero en la Palabra de Dios se descorre el velo, y detrás, encima y entremedio de la trama y la urdimbre de los inte­reses, las pasiones y el poder de los hombres, contemplamos los agentes del Ser misericordioso, que ejecutan silenciosa y pacientemente los consejos de la voluntad de Dios.
"La Biblia revela la verdadera filosofía de la historia" (Ed 173).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
  1. Los filósofos y los teólogos han debatido el tema del preconocimiento de Dios y la libertad humana. Muchos los consideran incompatibles. Alegan que no tenemos libre albedrío o que Dios no conoce todo el futuro. Pero ¿por qué ambas posiciones son equivocadas? ¿Qué evidencia tenemos en la Biblia de la libre elección y de que Dios conoce el futuro? ¿Por qué no se contradicen estas dos ideas?
  2. Satanás ataca duramente Daniel 2, porque provee una evidencia racional de la existencia de Dios. Después de todo, ¿qué fundamento más firme puedes tener para la fe que algo tan sólido e inmutable como la historia del mundo? El engañador utiliza a los eruditos para alegar que Daniel 2 fue escrito alrededor del año 165 a.C., mucho después de que varios de los eventos predichos en él ya habían sucedido. Pero ese argumento es destruido por la profecía misma. ¿Cómo pudo Daniel predecir la ruptura de Roma para formar las naciones de la Europa moderna, hecho que sucedió unos quinientos o seiscientos años des­pués del año 165 a.C.? Si esta predicción asombrosa requirió un conocimiento previo sobrenatural, ¿por qué no podríamos confiar en lo que dice el libro, sobre la fecha en que fue escrito, en vez de aceptar una idea refutada por la profecía misma? Dar una fecha tardía al libro de Daniel es tratar de quitarle sus poderes proféticos. Este intento falla completamente.

RESUMEN: Por caótica que pueda parecer la historia del mundo, Dios está obrando en ella para cumplir sus propósitos. La historia humana terminará con la gloriosa segunda venida de Jesús.

Lección 8 para el 25 de Febrero de 2012: El cuidado de la creación

Lunes, 20 de Febrero de 2012 19:48


Lección 8 para el 25 de Febrero de 2012: El cuidado de la creación

Escucha esta lección de Escuela Sabática en audio, por el Pastor Alejandro Bullón, haciendo click aquí.

Sábado 18 de Febrero
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Romanos 1:25; 2 Pedro 3:10-14; Génesis 2:15; Nehemías 13:16-19; Hebreos 1:3; Salmo 100; Génesis 1:26-28.
PARA MEMORIZAR: "Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase" (Gén. 2:15).
 

ENSAMIENTO CLAVE: ¿Cómo deberían los cristianos relacionarse con el medioambiente?

¿QUÉ DEBERÍAMOS PENSAR, como adventistas del séptimo día, acerca del medioambiente, ya que sabemos que esta Tierra está corrompida, seguirá co­rrompiéndose, y un día será destruida en un gran lago de fuego? (MY los ele­mentos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas" [2 Ped. 3:10].). Añadamos a esto el mandato bíblico de que el ser humano "señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra" (Gén 1:26). Tampoco es de extrañar que, muchas veces, nos hayamos preguntado cómo relacionarnos con los problemas medioambientales.

Además, como mayordomos de los dones de Dios, ¿no tenemos la obliga­ción de cuidar de la Tierra? ¿Acaso Dios no la creó y la encontró "buena en gran manera"? Como pueblo, con un mensaje de Dios como Creador (Apoc. 14:6, 7), ¿no deberíamos decir algo acerca de cómo tratamos la creación de Dios?
Esta semana exploraremos lo que la Biblia dice acerca de algunas de estas preocupaciones.
 


Domingo 19 de febrero - ¡EL MOVIMIENTO DE LIBERACIÓN DE LA LANGOSTA DE MAR!
Hace años, una persona dedicada al medioambiente entró en un restau­rante de productos del mar. Allí, en un gran tanque, había algunas langostas de mar. Antes de mucho, una langosta estaría en el plato de un cliente, junto a una papa bañada en queso.
Moviéndose sigilosamente, el medioambientalista, con una bolsa en la mano, fue al tanque, tomó una langosta, la puso en la bolsa y salió corriendo. Puso la langosta en otro tanque en su auto, y fue hasta la playa, Allí, un helicóp­tero lo llevó sobre el océano, y luego devolvió la langosta al mar. ¡Un liberador de langostas dio un nuevo golpe!
El hombre no estaba solo en su preocupación. Hay un sitio web llamado "Lobster Liberator" [Liberador de langostas] que anima a salvar a las langostas para que no se las coman los humanos.
El cuidado del medioambiente es una cosa, pero robar una langosta de un restaurante y llevarla de vuelta al océano no parece lo adecuado, ¿verdad?

Sin embargo, ¿qué diremos de los adventistas del séptimo día y el ambiente? Dejando de lado lo extraño de los liberadores de langostas, ¿cómo deberíamos relacionarnos con las preocupaciones ambientales? Después de todo, Jesús ¿no viene pronto? ¿Acaso nuestro mensaje no se refiere al concepto de que este mundo se termina, que esta Tierra está corrompida y no durará mucho más? Dada nuestra comprensión de la segunda venida, ¿cuán preocupados debemos estar por la Tierra misma?
Lee 2 Pedro 3:10 al 14; Isaías 51:6 y 65:1 ; y Apocalipsis 21:1. ¿Qué enseña la Biblia acerca de la suerte última de la Tierra? ¿Cómo debería impactar esta enseñanza el modo en que miramos el medioambiente? ¿O deberíamos considerarlo?
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La Biblia es clara: esta Tierra no durará. Está destinada a ser destruida por Dios, quien promete hacerla de nuevo, re-crearla, hacer "un cielo nuevo y una tierra nueva". Aunque eso no debiera ser una excusa para abusar del medioam- biente, debería, al mismo tiempo, ayudarnos a protegernos de no hacer de la Tierra y el ambiente un dios, como muchos lo han hecho. Hay extremistas, pero necesitamos ser cuidadosos de no caer nosotros mismos en esos extremos.
Lee Romanos 1:25. ¿Qué mensaje deberíamos aceptar acerca de cómo mostrar nuestra preocupación y cuidado por la creación? 
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Lunes 20 de febrero UNA DECLARACIÓN SOBRE EL CUIDADO DE LA CREACIÓN
¿Cómo considera la Iglesia Adventista del Séptimo Día el tema del medioam­biente? Aquí hay una declaración oficial (1995).
"Los adventistas creen que la humanidad fue creada a imagen de Dios, y así representan a Dios como administradores, para gobernar el ambiente en forma fiel y fructífera.
"Lamentablemente, la corrupción y la explotación han entrado en la res­ponsabilidad de la administración del dominio humano. En forma creciente, los hombres han estado involucrados en una destrucción megalomaníaca de los recursos de la Tierra, lo que resulta en sufrimientos extendidos, desarreglos ambientales y la amenaza de cambios en el clima. Aunque la investigación cien­tífica debe continuar, resulta claro, por las evidencias acumuladas, que el au­mento de emisión de gases destructivos, el agotamiento de la capa protectora de ozono, la destrucción masiva de los bosques americanos y el así llamado "efecto invernadero", todos amenazan el ecosistema de la Tierra.
"Estos problemas son principalmente debidos al egoísmo humano y a la búsqueda egocéntrica de tener más y más, mediante la producción siempre creciente, el consumo ilimitado y el agotamiento de los recursos no renovables. La crisis ecológica está arraigada en la avaricia de la humanidad y en el rechazo de la práctica de una buena y fiel administración dentro de los límites divinos de la creación.
"Los adventistas abogan por un estilo de vida sencillo y saludable, en el que la gente no participa de la rutina del consumismo ilimitado, la búsqueda ince­sante de bienes y la producción de basura. Llamamos a respetar la creación, a restringir el uso de los recursos del mundo, a evaluar de nuevo las necesidades personales y a reafirmar la dignidad de la vida creada".-ADCOM, 1995.

¿De qué modo estos textos nos ayudan a comprender esta declaración de la iglesia? Gén. 1:1, 26 ; 9:7; Sal. 24:1; Sal. 100; Sant. 5:1, 2, 4, 5; Heb. 1:3
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Quienes creemos que este mundo, la vida y los recursos son dones de Dios, debemos procurar cuidarlo. Si la Tierra es un resultado del azar, podríamos ex­plotar todo para nuestros propios fines. Pero, al comprender que Dios creó este mundo y lo sostiene, debemos ser mayordomos responsables de ella.
¿Cómo impacta tu propio egoísmo en el modo en que tratas el medioambiente? ¿Está mal pensar: "Bueno, yo soy solo una persona; entonces, ¿qué importa?" 


Martes 21 de febrero - EL CUIDADO DE LA CREACIÓN
El tema del ambiente, y de cuidarlo, no está indicado específicamente en la Biblia. Hay muchos problemas específicos que la Biblia no atiende. Lo que hace la Biblia es dar los principios que deberían aplicarse en todas las áreas de la vida, y eso incluye el tema del medioambiente.
Piensa en Mateo 22:37 al 40. ¿Cómo podrían los principios que allí se enseñan impactar en nuestra actitud hacia las preocupaciones ambientales, especialmente cuando el mal uso del ambiente puede tener efectos muy perjudiciales sobre otros?
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Muy temprano en la Biblia, se dan indicaciones sobre el llamado a la hu­manidad a ser mayordomos de lo que Dios le había dado a Adán. Aunque el contexto es muy específico, es difícil ver por qué el principio no debería seguir siendo válido.
Génesis 2:15 dice: "Tomó, pues, Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase". ¿Cómo se ve aquí la manera en que originalmente el hombre debía relacionarse con la Tierra?
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Nota aquí la relación recíproca. Dios creó este hermoso medioambiente para el hombre; le fue dado como un regalo, y Adán debía relacionarse con él: debía trabajarlo y guardarlo. La palabra traducida "guardar" viene de la raíz he­brea, smr, que significa "vigilar", "preservar" o "proteger". De este modo, desde el mismo principio, aun en el mundo no caído, Adán fue llamado a ser mayor­domo del ambiente en el que estaba ubicado. Dios no le dijo que lo explotara y usara para sus propios fines egoístas, y sacara de él lo que pudiera. En cambio, le dijo que trabajara en él y lo protegiera.
¿Qué razón tenemos para creer que este principio cambió? En realidad, si esto es lo que Adán debía hacer en el mundo antes de que entrara el pecado, ¡cuánto más importante es ser un buen mayordomo del mundo después de que este fuera dañado por el pecado!
¿Cuán consciente eres de los problemas ambientales? ¿Cuánto te preocupas por ellos? ¿Cuán importantes son para ti? ¿O no tienen importancia? Trae tus respuestas a la clase el sábado.
 


Miércoles 22 de febrero - EL SÁBADO Y EL AMBIENTE
"El Seol y el Abadón [El sepulcro y la muerte, NVI] nunca se sacian; así los ojos del hombre nunca están satisfechos" (Prov. 27:20). ¿De qué forma la verdad de este texto impacta directamente en todo el tema del cuidado de la creación y del peligro que la explotación plantea al medioambiente?
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El problema con nuestro ambiente hoy tiene que ver con el "egoísmo hu­mano y la búsqueda egoísta de más, y más, mediante la producción creciente, el consumo ilimitado y el agotamiento de los recursos no renovables". Es decir, las personas hoy quieren más y más, y el único lugar de donde pueden conse­guirlo es de la Tierra. Y el problema no son los recursos naturales; el problema es que, no importa cuánto una persona obtenga, nunca es suficiente. ¿Cuándo fue la última vez que escuchaste que alguien diga que tiene suficiente dinero?
En medio de todo esto, Dios ha dado a la humanidad el don del sábado.
Busca los siguientes textos acerca del sábado. Trata de pensar en ellos en el contexto de la observancia del sábado -descansar de nuestro traba­jo, de buscar ganar dinero y de hacer negocios-, que podría impactar en el ambiente de una manera muy real para bien.
Éxo. 20:8-11
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Neh. 13:16-19

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Por cierto, el sábado trata acerca de recordar que Dios creó el mundo (y pensar en cómo lo tratamos) pero, también, acerca del descanso de la bús­queda de ganar dinero. Cuando observamos el sábado -al apartar de nuestras vidas, intencionalmente, una séptima parte de cada semana y no perseguir el dinero o los bienes-, no solo tenemos un recordativo semanal poderoso de que la vida no está enfocada en juntar dinero, sino también nos abstenemos de acti­vidades que, cuando se hacen en exceso, dañan nuestra Tierra.

¿De qué forma la observancia del sábado ha sido una manera de limitar tu avaricia y tu deseo de poseer más? ¿Cuán a menudo la atracción del dinero te tentó a violar el sábado?
 


Jueves 23 de febrero - EL DOMINIO DE LA HUMANIDAD
"Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra [...]. Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra" (Gén. 1:26-28).
En estos versículos, tenemos las primeras referencias de la Biblia acerca de cómo debía relacionarse la humanidad con el mundo creado. Léelos con ora­ción y diligencia, pensando en la preservación de la creación y en las preocupa­ciones medioambientales. Luego, responde las siguientes preguntas:
1. ¿Cuán completo era el control que debía tener la humanidad sobre la Tierra?
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2. ¿Qué significa sojuzgar la Tierra y dominar sobre todo lo que hay en ella? ¿Hay algo en los textos que le da al hombre la licencia de abusar de la creación y contaminarla?

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3. Génesis 1:28 dice literalmente que debían "llenar la tierra". ¿Cómo podría entenderse esto en cuanto a cómo debía ser tratada?

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No hay dudas: la humanidad había de gobernar la Tierra bajo el poder y la dirección de Dios. Esta declaración fue dada en el mundo anterior a la caída, un mundo sin pecado, muerte ni sufrimiento. Esto debería enseñarnos que el dominar la Tierra no significa una explotación violenta y un saqueo del mundo, pues eso no habría ocurrido en el mundo antes del pecado, ya que sojuzgar y dominar la Tierra no incluía el destruirla.

Por supuesto, mucho ha cambiado desde entonces: la caída, el Diluvio, la maldición (Gén. 3:17-19) y la degeneración general causada por el pecado. No obstante, estos textos no justifican el saqueo y la ruina del planeta mismo. Lo que vemos en esos textos es la responsabilidad de la humanidad, como gober­nantes del mundo, de cuidarlo porque Dios lo ha creado y era todo "bueno en gran manera".


Viernes 24 de febrero
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: "Al principio, Dios se revelaba en todas las obras de la creación. Fue Cristo quien extendió los cielos y echó los ci­mientos de la Tierra. Fue su mano la que colgó los mundos en el espacio, y modeló las flores del campo. Él 'asienta las montañas con su fortaleza', 'suyo es el mar, pues que él lo hizo' (Sal. 65:6; 95:5). Fue él quien llenó la tierra de hermosura y del aire con cantos. Y sobre todas las cosas de la tierra, del aire y el cielo, escribió el mensaje del amor del Padre.
"Aunque el pecado ha estropeado la obra perfecta de Dios, esa escritura permanece. Aun ahora todas las cosas creadas declaran la gloria de su exce­lencia. Fuera del egoísta corazón humano, no hay nada que viva para sí. No hay ningún pájaro que surca el aire, ningún animal que se mueve en el suelo que no sirvan a alguna otra vida. No hay siquiera una hoja del bosque, ni una humilde brizna de hierba que no tengan su utilidad. Cada árbol, arbusto y hoja emite ese elemento de vida, sin el cual no podrían mantenerse ni el hombre ni los animales; y el hombre y el animal, a su vez, sirven a la vida del árbol, y del arbusto y de la hoja. Las flores exhalan fragancia y ostentan su belleza para beneficio del mundo. El sol derrama su luz para alegrar mil mundos. El océano, origen de todos nuestros manantiales y fuentes, recibe las corrientes de toda la tierra, pero recibe para dar. Las neblinas que ascienden de su seno riegan la tierra, para que produzca y florezca" (DTG 11, 12).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
  1. Como clase, repasen las respuestas que dieron a las preguntas finales de la sección del martes.
  2. ¿Cómo responderías a una persona que dijera: "Jesús viene pronto, de modo que ¿por qué me preocuparía por el medioambiente?"
  3. ¿Cómo podemos obtener un equilibrio correcto entre estar preocupados acerca del ambiente y, al mismo tiempo, no quedar enredados en algunos de los movimientos extremistas involucrados en los problemas ambientales?
  4. Si tienes los recursos, investiga cuán beneficiosa es una dieta vegetariana para el ambiente, en contraste con una que incluye carne. Analiza con el resto de la clase lo que encuentres.

RESUMEN: Sin duda este mundo está llegando a su fin; no durará para siempre. Y es cierto que Jesús viene pronto. Pero nada en esas verdades nos da el derecho, o el mandato, de contaminar la Tierra. Como cristianos, deberíamos procurar cuidar el mundo que nuestro Dios creó para nosotros.